Un artículo que me enviaron anónimamente, me pareció muy bueno sobre las elecciones en Coahuila y el desempeño del IEC (Instituto Electoral de Coahuila).

IEC.

Qué triste espectáculo. Cuanta rabia generada por oscuridad y complacencia. Casi veinte años después de la ciudadanización de las autoridades electorales, en Coahuila parece se rompe este paradigma y se entra en el sospechosismo de la ingerencia del gobierno estatal en su conformación y operatividad.

Así lo anticipaban, a gritos y sombrerazos, algunos de los actores políticos que se preparaban a participar en los comicios de este año, sobre todo los que buscarían la gubernatura del estado.

Cuestionamientos anticipados que lo menos que le imponían al Instituto Electoral de Coahuila, era tener una actuación pulcra, eficiente y responsable. Haciéndose de vista gorda y oídos sordos, el IEC se envolvió en el manto de autoridad, pensó que con eso le bastaba. El hábito no hace al monje.

El escenario político y su contexto social, mandaban una lectura de que habría participación copiosa y feroz competencia : unos por enquistarse y otros por desenquistarlos, continuismo o alternancia. Triste y corta la democracia binaria.

El árbitro electoral pecó de ortodoxo. Resultó envuelto en sus propias telarañas normativistas, cuando en el campo de juego se pasaban por el bajo entrecijo las reglas electorales, se PRIvilegió lo prohibitivo.

La jornada electoral como se preveía,fue participativa; algo así como el 61 por ciento de los electores acudieron a las urnas, sin ser el más alto porcentaje. la organización y logística dejó muchas interrogantes y dudas. Se resaltó la policiacion de la jornada,que antes que garante,arremetió con furia contra los desenquistadores, según anunciaban y mostraban las redes sociales.

“Nadie puede decirse triunfador en la elección de gobernador, ” alcanzó a balbucear el Instituto, después de su metida de pata de dar a conocer conteos rápidos que favorecían a un candidato y después, mediante el PREP, dar cifras de documentación incompleta que favorecían a otro, sin dar una explicación oportuna y puntual, creando incertidumbre y metiéndole fuego al ya de por sí enrarecido ambiente.

Con la voluntad del pueblo no se juega y menos se burlan de ella; ningún artificio puede suplantarla. El respeto irrestricto a esa soberanía es lo procedente…. si no, aténgase quien sea, por omisión o dirección, a la intensidad del reclamo de una sociedad coahuilenses cada vez más consciente.

Atte.

El Pueblo

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