Pensamientos en Si
La Isla y sus recuerdos

La Isla y sus recuerdos

Mi alma quiere ver la isla donde crecieron mis sueños, donde realmente las olas calmaban mi mala expectativa. Recuerdo el viento soplaba del oeste y no sucumbía, siempre presente cuando tomaba una copa de tinto sentado en la azotea, solo, asombrado por las incontables estrellas del firmamento.
Qué recuerdos!, la isla tan pequeña y sencilla; caminar 20 cuadras completas era atravesar el pueblo, el único existente, lo demás era nuestro campo de juego, interminable e indomable.

Pienso en ti, pequeña isla, y mi estómago convierte las mariposas en alboroto, el restaurante de doña martita nunca cerraba, siempre ella dispuesta aunque fuera madruagada, padecia de insomnio y el pueblo también, alli nos amanecía a todos. No quisiera presumirles pero el único artículo en su menú lo preparaba delicioso.

Si de sociedad hablamos, era muy claro quien era hijo de quién y otros que se parecían entre sí pero seguian siendo hijos de quien. Las mujeres eran bellas, el mito que se difundía era que habían sido sirenas, y los caballeros eran feos, crueles marineros embobados y traídos a la isla.

De mis anécdotas célebres podré contar que había una cárcel para 2 o 3 personas que traspasaran la ley, allí fui a para 3 veces; de niño porque rompí un vidrio, de joven porque peleé por un amor, y de adulto porque deje plantado a ese amor en el altar, y como el alguacil era su padre, cumplí 30 días entre cárcel y arresto domiciliario en su casa; además cargue con el asombro de mi pueblo por tener los pantalones de no haberme ido de la isla para entonces.

Por estas y miles de razones quiero regresar y ver si aun no se hunde en soledad, estoy en Oklahoma y no se parece en nada.

Seguiré posteriormente contando la historia.


 

Pensamientos en Si
Escritos sobre el tiempo y su espacio.

Escritos sobre el tiempo y su espacio.

Soy consagrado en el tiempo, calculo perfectamente la llegada y la ida, no hay espacio entre segundos que no sepa su nombre, cualquier movimiento de un minuto lo encuentro atractivo. Soy consagrado en la distancia que hace el viento entre el primer día y la eternidad, aroma de flores deja el segundero del reloj, mi corazón, mi vital instrumento. Soy consagrado en tus movimientos, de pe a pa, del punto más tuyo al extremo más mio.

En verdad, la formula perfecta es recorrer tu hermosura entre más rápido mejor, porque a cada paso me enamoro de ti.

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Cómo debería llevar mi vida, disfrazada de segundero, correr, volar aunque no disfrute la inercia del movimiento entre un lapso. O quizá pudiera aparentar ser un minuto, llegar a los 60 y volver a empezar. La hora, la hora es la que me preocupa si tuviera que ser ella, lenta y pensativa, mas sin embargo sabia, paciente y melancólica. De mis tres opciones de seguro que me fijarán al centro y daremos vueltas completas siempre, recordando que ya pase por aquí hace unos momentos. No quiero ser un reloj de pila o numeritos digitales, quiero convertirme en manecilla de acero, con un motor perpetuo que nunca deje de marcar el tiempo, que siempre en mi encuentren motivos para detenerse y pensar: El tiempo es mi amigo.