Pensamientos en Si
Mi carta de amor más valuada fue en $10 pesos.
Hace algunos años envié una carta, llena de poesía, amor y sentimiento. Me tardé más de 2 horas en lograr armarla y no verme cursi o exagerado; nunca había derrochado tanta pasión a través de la tinta de una pluma. La terminé y ungí con los aromas más atractivos de un perfume rellenable que conseguí en el centro de la ciudad. Llegar al punto final fue toda una odisea para luego guardarla y besarla por todos lados, la dejé en mi buró porque ya era noche y fue mi primera vez que soñé con los angelitos.
Primera hora de la mañana salí a depositar la carta, pagué el timbre y pregunté por un estimado de cuándo llegaría dicha revelación de amor a la mujer que amaba.
Pasaron algunos días y me imaginaba la grata sorpresa de ella al recibirla y que luego con su mano al intentar sacar la hoja del sobre mientras iniciaba una estela de aroma que yo premeditadamente había puesto. También a la par con mi imaginación la escuchaba leyendo en voz alta cada frase, coma, punto y seguido de mis emociones por ella.
Pasaron otros quince o treinta días más y mi angustia se hizo notar en mi casa. Cada timbre pensaba que era el cartero, pero era la señora de la renta; cada timbre retumbaba en mi oído y solo eran personajes triviales como papá, mamá y hermanos burlones.
Para no hacerles el cuento largo y de suspenso se llegó el día de la respuesta. Estaba yo viendo televisión cuando los perros comenzaron a ladrar y era señal que esta vez sí era el cartero. Abrí y traía una carta en mano, creo que mis piernas perdieron fuerza pero me sostuve con la puerta. El cartero amablemente de su bolsillo sacó $10 pesos y me dijo: Joven, aquí esta el vuelto por la carta que no llegó a su destino o bien no fue bien recibida.
Mi mundo se colapsó por un momento pero justo pasaba por la acera del frente la chava que moría por mis huesos pero nunca la había aceptado, y para el tal remedio que me recomendó mi mamá deje la pluma, el papel y el perfume, me valió madres, y pensé me quedaba más corto algo local así que decidí ir a su casa, hablarle y llevarla a pasear.
Vaya vida!
Personal

Me puse a pensar si hubiera redes sociales en tiempos de Cristo qué hubiera sucedido hoy Viernes Santo y los días siguientes:

 

— inicia aquí—

#CristoEstaVivo

Jesús esta en la cena con sus discípulos, todos discutiendo y compartiéndose videos de vine e instagram, Jesús platica directamente con Pedro sobre el respaldo de los últimos mensajes que dio y algunos pendientes del último correo que se habían escrito, se nota nervioso, pone su celular en vibración y lleva a cabo la última cena; comienzan a compartir los panes y Jesús ve discretamente que en su celular queda poca batería, necesitaría cargarlo pero de nada sirve.

Judas Iscariote mensajea con los sacerdotes sobre el depósito de sus monedas, esta también muy nervioso y comete muchos errores de escritura que ni el autocorrector reconoce; las últimas líneas que recibe es que soldados y personal van en camino y se verán en el lugar acordado.

Durante la cena Jesús pide a uno de los hijos de sus discípulos que tomara una fotografía, no lo dice abiertamente, quiere guardarla, quiere que sea espontánea y se incluyan todos, pide que sea pronto porque la batería no duraría mucho.

Sucede todo como esta escrito y el último mensaje de Cristo ese día en twitter fue: @Yeshua: ‘Aquí voy, va por todos’. De los apóstoles que lograron accesar a las redes sociales compartieron lo que sucedió cuando Judas entregó a Jesús.

Continua todo como está escrito.

Poncio Pilatos publica en su muro que hoy será un día muy interesante, hay mucho movimiento en la ciudad.

Jesús llega por fin con la cruz hasta el calvario, su nombre es trend topic, por las redes circulan fotografías del largo camino al monte de la calavera, muchos se preguntaban quién era, otros compartían mensajes grabados en video y a través de correos.

Ya habían circulado mensajes con el pronóstico climatológico como un día templado en las cercanías de Jerusalén.

Continua lo que esta escrito.

Pedro no responde e ignora cualquier información recibida, su estatus únicamente menciona que va rumbo a la cena con el Maestro.

Pasan las horas y llega el momento. Cristo muere y las redes sociales vuelven a saturarse, mensaje de lamentación: ‘El Maestro ha muerto’. ‘El era inocente @Yeshua’, entre otros mensajes.

Durante las horas siguiente alguien publicó que podría resucitar al tercer día, pero escépticos respondieron que era imposible que alguien pudiera hacerlo al tercer día, nadie, nadie puede. La televisora internacional cubre todo el evento y por ‘palabras de expertos’ es imposible que suceda lo escrito.

Sábado se convierte en un día difícil para los seguidores de Cristo, no hay movimiento en línea.

Domingo. Visitan la tumba y Cristo no estaba, para mantenerlo en secreto se envían mensajes directos para dar aviso de lo acontecido.

No hay muestras de actividad del Facebook o twitter de Cristo pero aparece como conectado y disponible.

Después de lo escrito, él último mensaje antes que Cristo ascendiera al cielo fue: “He vuelto #VivaLaResurreción #LaMuerteVencidaEsta’.

Pensamientos en Si

No siempre pero en ocasiones cuando la necesidad de dinero se hace presente pienso en llenar todos los formularios de los emails spam que llegan ofreciéndote millones de dólares para cobrar la herencia de un tio en África o esos correos donde te aprobaron una tarjeta de crédito ilimitada únicamente porque les caiste bien y quieren compartirlo.
Siguiendo con la ingenuidad pienso que quizá sí la aprobaron y ya esta lista mi tarjeta para ser enviada a mi domicilio; quiero pensar que eso es cierto y abro cada email que llega pero nada, solo recibo otros más de invitaciones a formar parte de la lista de multimillonarios de forbes con solo llenar otro formulario.

Desgraciadamente hoy no llovió y tampoco salió el arcoiris porque tenia listas las ganas para ir tras las tinas de oro y golpear al duende para huir.
Planté una moneda y un billete de $50 para que creciera un arbol pero lo encontró un perro con más necesidad que yo. jaja.

La impresora de mi casa ya no imprime bien pues los de $20 parecen de $500 y los de $100 tienen el color de los de $50.
Pero como les dije, solo pienso eso porque en este momento tengo mi cara contenta, atiendo clientes y espero en Dios TODO.

Pensamientos en Si

Aunque tenga que llegar al horizonte para encontrarte lo haré, cruzando a pie o haciendo cometas en los sueños para aventajar la distancia lo haré, no tengo mucho tiempo, ya quiero verte.

Dejaste en mi mesa una taza de café con tus labios pintados, te la llevaré; quédate allí esperando.
Confundiste mi corazón con tus llaves y lo debes de traer en tu bolso, es tuyo sin duda, solo quiero que tengas en qué regresarte.
A las 12, las 6 o las 3, en cualquier momento que el sol desee marcar la hora arribaré.
Ahora, cómo ligo este párrafo con el siguiente para no ser tan obvio, para sorprenderte y que cuando voltees me veas detenido y un poco exhausto.
Ya. Ahora sé de qué color era la línea del horizonte, en verdad bellísima, como tus cabellos y ojos. Gracias por tu paciencia, aquí está tu taza rellena porque hice escala en un campo de café con leche.
Qué te parece ahora perseguir la vertical y buscar cualquier estrella juntos. Debe ser maravilloso hacer casitas de arena con polvo estelar, conseguirle zanahorias al conejo de la luna, debe ser maravilloso tocar el techo de la vertical y dejarnos caer en picada, tomados de la mano.
Pensamientos en Si

Mi alma quiere ver la isla donde crecieron mis sueños, donde realmente las olas calmaban mi mala expectativa. Recuerdo el viento soplaba del oeste y no sucumbía, siempre presente cuando tomaba una copa de tinto sentado en la azotea, solo, asombrado por las incontables estrellas del firmamento.
Qué recuerdos!, la isla tan pequeña y sencilla; caminar 20 cuadras completas era atravesar el pueblo, el único existente, lo demás era nuestro campo de juego, interminable e indomable.

Pienso en ti, pequeña isla, y mi estómago convierte las mariposas en alboroto, el restaurante de doña martita nunca cerraba, siempre ella dispuesta aunque fuera madruagada, padecia de insomnio y el pueblo también, alli nos amanecía a todos. No quisiera presumirles pero el único artículo en su menú lo preparaba delicioso.

Si de sociedad hablamos, era muy claro quien era hijo de quién y otros que se parecían entre sí pero seguian siendo hijos de quien. Las mujeres eran bellas, el mito que se difundía era que habían sido sirenas, y los caballeros eran feos, crueles marineros embobados y traídos a la isla.

De mis anécdotas célebres podré contar que había una cárcel para 2 o 3 personas que traspasaran la ley, allí fui a para 3 veces; de niño porque rompí un vidrio, de joven porque peleé por un amor, y de adulto porque deje plantado a ese amor en el altar, y como el alguacil era su padre, cumplí 30 días entre cárcel y arresto domiciliario en su casa; además cargue con el asombro de mi pueblo por tener los pantalones de no haberme ido de la isla para entonces.

Por estas y miles de razones quiero regresar y ver si aun no se hunde en soledad, estoy en Oklahoma y no se parece en nada.

Seguiré posteriormente contando la historia.


 

Pensamientos en Si

Soy consagrado en el tiempo, calculo perfectamente la llegada y la ida, no hay espacio entre segundos que no sepa su nombre, cualquier movimiento de un minuto lo encuentro atractivo. Soy consagrado en la distancia que hace el viento entre el primer día y la eternidad, aroma de flores deja el segundero del reloj, mi corazón, mi vital instrumento. Soy consagrado en tus movimientos, de pe a pa, del punto más tuyo al extremo más mio.

En verdad, la formula perfecta es recorrer tu hermosura entre más rápido mejor, porque a cada paso me enamoro de ti.

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Cómo debería llevar mi vida, disfrazada de segundero, correr, volar aunque no disfrute la inercia del movimiento entre un lapso. O quizá pudiera aparentar ser un minuto, llegar a los 60 y volver a empezar. La hora, la hora es la que me preocupa si tuviera que ser ella, lenta y pensativa, mas sin embargo sabia, paciente y melancólica. De mis tres opciones de seguro que me fijarán al centro y daremos vueltas completas siempre, recordando que ya pase por aquí hace unos momentos. No quiero ser un reloj de pila o numeritos digitales, quiero convertirme en manecilla de acero, con un motor perpetuo que nunca deje de marcar el tiempo, que siempre en mi encuentren motivos para detenerse y pensar: El tiempo es mi amigo.